La Habana diciembre 2025 y ahora, los Malévolos se quedan, Palacio de la Condesa de Revilla de Camargo



Ella nunca regresó a Cuba, dejó los tesoros escondidos en el sótano 

Recuerdos de La Habana en diciembre 2025. Museo de Artes Decorativas, en calle 17 y E, El Vedado, con Manuel Lanvin, me enseñó el palacio y contó historias sobre María Luisa Gómez Mena, condesa y mecenas. Mujer interesante, hija de azucareros, que pasó la juventud en la Riviera francesa, Nueva York y París, los inviernos en La Habana. En su mansión decorada por Jansen de París (como la de mis abuelos Johnson), hizo fiestas entre los 1940 y 1950, bailes, conferencias y recibió a aristócratas tales la Duquesa de Alba, Leopoldo de Bélgica, Rey, los Condes de Barcelona, padres del emérito Rey Juan Carlos de España o los frívolos Duques de Windsor Eduardo y Simpson. Hace años yo llevé a Doris y Juan Beckmann y a Nina y Nicolás Zapata a ver la casa de la Condesa de Revilla de Camargo en La Habana. Juan se apantalló y comentó “un día voy a hacer mi residencia en México en ese estilo grandioso francés del Siglo XVIII”, así fue. 



Verán por las fotos del ahora Museo los salones enormes, alfombras, mesas con incrustaciones, esculturas orientales, floreros Celadón (de los colores del cielo y el mar chino), pisos de mármol decorados, cuadros fantásticos, gobelinos, chimeneas de mármol, espejos enmarcados en oro, cerámica color de rosa en la mesa, de Murano. Candelabros, soperas y vegetaleras de plata inglesa antigua, centro de mesa Tiffany’s principio de siglo, vajillas hechas para la familia Wedgewood, para María Luisa y Agapito con escudo condal en cada planta, (el esposo de María Luisa, noble español Agapito de la Cajiga y Aparicio, conde de Revilla de Camargo), cuchillería George III, servilletas con iniciales bordadas, toda la alfarería es Baccarat. 






Y más, herrería barroca, baño art deco, lámparas Tiffany, candelarios Baccarat antiguo con grandes focos redondos, relojes de pared franceses de bronce, vasos Francia Siglo XVIII con amatista. Muchas fotos de las fiestas en los jardines, el glamour y exageración de las clases altas de los años 50, No es de extrañar que la Revolución fuera triunfante. ¡Qué pena para la desgracia y miseria del pueblo cubano! ¡Que catástrofe los Castro y los Malévolos! Una isla que fue brillante en ruinas, en el suelo, oscura siempre de noche sin luz, con hambre. Y ahora TACO, Trump always chickens out, Rusia manda un barco a Cuba con un millón de barriles de petróleo. Se acaba la esperanza de un futuro mejor y los Malévolos triunfan, se quedan en la isla, ¿Qué tendrá Putin sobre Trump? 

 




Hay más en el Palacio Museo de Artes Decorativas, un tesoro que estuvo escondido durante años en los sótanos. En 1964 se derribó una falsa pared ahí y ohhh fortuna en obras de arte de la escuela francesa Siglo XVIII que salen a la luz. Cuarenta años después, en 2013, se descubren lienzos del romanticismo. Ahora están exhibidos en el Museo. María Luisa nunca regresó a Cuba, había nacido en 1880 en La Habana, falleció en Madrid en 1963. Ella, mecenas del arte cubano, había fundado la Galería del Prado en La Habana, epicentro de la vanguardia artística cubana, más tarde organizó la exposición colectiva en el Museo de Arte Moderno de Nueva York. 

A ver, regreso con María Luisa y Agapito, se casan en 1902 y él se hace conde en 1909. Alfonso XIII de España le da el título y María Luisa es Condesa consorte, cuando fallece su esposo en 1936, ella es Condesa Viuda de Revilla de Camargo, se va del país en 1959. La casa, construida entre 1924 y 1927, en 1964 fue designada como museo por el gobierno Malévolo. Se mantiene más o menos, el jardín sí que es un desastre, no hay dinero para que florezca. Pero Manuel Lanvin va diario, o cuando abre el museo, le gusta su trabajo, es un intelectual e historiador, joven brillante, amigo siempre.


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