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La Habana II. Cuando te toca comprar, se va la luz y se acabó la venta

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El negro, el indio y el blanco, iguales a los ojos de la Patrona  Es un deleite pasear por las calles de La Habana Vieja, sus casas, castillos, fortalezas, iglesias, museos, librerías, droguerías y tiendas. La ciudad más bella de América Latina con arquitectura de la corona española y las posteriores fachadas neoclásicas. Aunque desde que Eusebio Leal desapareció las calles están sucias. En la esquina de Obispo y Cuba, vigilada por cámaras de seguridad, dos morenos nos empujaron y robaron el celular de mi artista. Así empezaron los días de sentimientos encontrados, jóvenes desesperados por irse, la majestuosa ciudad, rumores de apagones y más apagones, Cuba en deuda comercial con el mundo. Los jóvenes se van de cualquier manera, toda una generación. La artista Lidzie Alvisa hizo un censo de su cuadra. Dice: Solo queda una muchacha, pero cuando tenga la mayoría de edad, 18, ella le va a pedir a sus padres que la dejen ir a España. Manolo , chofer, comenta: Llevamos 60 años tratando de

La Habana I. Mi tierra en la miseria, como en tiempos primitivos

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La belleza de La Habana Vieja me embelesa  Desde el avión veo rectángulos de tierra colorada, aquellos que miré hace más de 30 años, cuando llegué a mi tierra después de la muerte de mis padres. A Cuba regreso con cualquier motivo, siempre importante. Ahora porque amigos coleccionistas norteamericanos, de Colorado Springs, vienen por sexta vez a visitar a artistas cubanos y comprar obras. Sentimientos encontrados. Me encuentro entre la belleza de palacios coloniales de ayer y el caos cotidiano de escasez y desesperanza. En un país donde nada funciona y todo está al revés. Jóvenes que pudieron se fueron ya, el resto se prepara para lo mismo. Los apagones y las colas para comprar el pan son “el pan de cada día”. Mientras tanto arriban turistas de España y Canadá, brindan con mojitos en restaurantes de comida rica y no tan cara.  La Habana siempre me ofrece sorpresas. Me hospedo en el barrio Loma del Ángel, donde vivió Cecilia Valdés , protagonista de la primera novela cubana, obra de

Colección de arte contemporáneo en casa de Eugenio, espectacular

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  Alma generosa, sensible y tierna, la del mecenas de las artes  Estuve en casa de Eugenio López Alonso en esquina de Parque Vía Reforma, un museo exquisito de obras coleccionadas. Oda al vivir bien y bonito. La arquitectura es del español Luis Bustamante quien estuvo casado con la heredera cubana de Bacardí, Marti Arellano. El salón primero, austero con piezas de gran formato en negro de Richard Serra, y en la pared lateral al fondo una cruz de Antoni Tapies. El salón dos es comedor para 12 personas, escultura blanca de torso que puede ser griego o romano antiguo. Salón tres, bajando las escaleras, una de las mesas de billar de Gabriel Orozco y atrás, pieza grande de Urs Fischer: hombre y mujer en colores claros. Por ahí, carreta con bolas de colores de Gabriel Kuri y bandera De Vih. Biblioteca, espacio número cuatro, de doble altura y absolutamente espectacular. Ventanal enmarcando árboles. Stop the Bombs, acrílico sobre madera de Yoshitomo Nara sobre la chimenea y, más arriba, cu

Gracias querido Tachito por siete años de acompañarme

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Gracias San Judas por ayudarlo y ayudarme  Un mar de gente el 28 de octubre, día de San Judas Tadeo. Se llama el templo de San Hipólito y San Casiano, mandado a construir por Hernán Cortés en 1599 en una esquina de la Alameda Central de nuestra Ciudad de México. El Marqués del Valle de Oaxaca quiso homenajear la toma de Tenochtitlán, y sobre una ermita que conmemoraba a los españoles caídos durante la Noche Triste (1520) apareció la iglesia. La obra se terminó dos siglos después en 1740 y hasta 1982 se colocó en el gran altar la imagen de San Judas Tadeo, uno de los doce de Jesús. Yehuda es Judas en hebreo que quiere decir “alabanzas al Señor” y Tadeo significa valiente en arameo. Lleva un medallón en el pecho y una llama de fuego sobre la cabeza. Es el santo de las causas difíciles y desesperadas y creo que hace milagros pues en México y en Cuba lo queremos mucho. San Juditas para los humildes, el santo de cabecera de mi mamá.  San Judas Tadeo, hijo de agricultores y primo herma

Clara Porset, arte popular, artesanía e industria en el MUAC

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El juego de té de Ortega está en el comedor de mi hija  Clara Porset (1895 – 1981), cubana como yo, también vivió y trabajó en esta Ciudad. Arquitecta y diseñadora de muebles para los espacios famosos de Luis Barragán, Mario Pani y Juan Sordo Madaleno. Hija de españoles ricos terminó sus estudios en Nueva York, en la Universidad de Columbia. De ahí a París, a la École de Beaux-Arts, la Sorbonne y el Musée de Louvre. Mejor imposible. Clara regresó a Cuba, creó nuevas ideas en diseño de muebles para casas, hospitales, escuelas y clubes. Fue alumna y amiga cercana de Josef Albers y Annie, artistas ambos del movimiento abstracto Bauhaus. Buscó en el arte popular y la artesanía un vínculo con lo industrial, lo hecho por las máquinas. Cuando el hotel Pierre era la gloria de Acapulco fue ella quien diseñó las famosas butacas (Butaque) de madera y tejido de Ixtle. Fundadora de la carrera de Diseño Industrial de la UNAM enseñó ahí durante cuatro décadas, hasta su muerte.  Ahora en el MUAC (Mus

Juana, mujer del campo, pelo al viento, mirada al cielo

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Un conejo partido a la mitad, ofrece la gran Ciudad de México  A recoger las obras de Juana, vive en Tlalpujahua, Michoacán, hermoso pueblo mágico y ella mágica también. Creció en las montañas hasta que llegaron los evangelistas y la dejaron en la gran ciudad. Aquí fue nana de dos niñas en las Lomas de Chapultepec. En las noches, sola en un cuarto lejos, se puso a hacer su obra de arte intuido. Con papeles de la basura, fotos, folders, sobres de Fed-ex, cartulinas. Recortados muy finitos, uno a uno. De pronto aparecen piezas contemporáneas, papelito picado muy pequeño sobre papelito. Artista innata, aislada, sin computadora, sin visitas a museos. Escucha únicamente su interior, escribe el título de la pieza. La dibuja en su pensamiento, la hace realidad. Un día Manolo me llama. Veo la obra de Juana. Le hablo a Paloma y ambas decidimos ir a la montaña. Allí estaba ella, con el burro, pollos y gallinas. Una mujer del campo con pelo gris que el viento revolvía. Petite. Hermosa.  Sus cuadr