Con los Martines al Dr. Fourquet en Madrid, recuerdos de aventuras inolvidables
Llegué a Madrid en lo que parece ser primavera, la Puerta de Alcalá, Cibeles, el Neptuno y mi hotelito de siempre el NH Colección en Prado 48 casi llegando a Estación de Atocha. Ni me cambié, llegaron los Martines por mí, Javier Sicilia y José Arturo Martín, de Tenerife, artistas de la galería de hace 20 años, muy queridos amigos, dicen que la primera vez los llevó René Francisco a mi stand en Art Berlin, yo ahí recibiendo visitantes, toda descalza. Luego los encontré en La Bienal de La Habana 1996, todos jóvenes y guapos, desde entonces los Martines en mi vida. (Carolina tiene dos obras de ellos en gran formato en su sala de la Ciudad de México), varias exposiciones en las ciudades de México, Madrid, Miami, Berlín, Austria, Bruselas y más. Ellos me re-enseñaron a montar en bicicleta por las calles europeas y después no me alcanzaban. Miles de recuerdos y aventuras.
Con los Martines a las galerías de Dr. Fournet, primero Galería Artizar, Julio Blancas, artista de las Islas Canarias de la generación de los setentas, comunión con el grafito, paisaje de la naturaleza en gran formato, muy hermoso, y paisajes abstractos más pequeños, donde el brillo del grafito da imágenes abstractas, sugerentes, como parabólicas que brillan en ondas 3D, engaño visual. Otras piezas son mapas de huellas dáctiles con carbón y agua. Recordé a José Bedia, que pintaba con los dedos. Saludé a los dueños de la galería, hermanos Frasco, uno de ellos calvo con cutis color de rosa, cara redonda y ojos azules, se llama Perico. Otra escultura en madera azul marino con cientos de miles de gotitas diminutas, unas sobre las otras.
En la Galería Hilario Galguera, Deus Ex Machina, exhibición del mexicano Javier Marín, amigo y persona linda, tapices en tela, hechos con hilo que parecen pinturas. Otras son pinturas abstractas en colores arena. Esculturas pequeñas en bronce y las típicas, rostros grandes, como el que tiene la Beba Quijano en su mansión de Las Lomas de Chapultepec. El artista vive en la Roma, Ciudad de México, está viajando mucho a Barcelona por el tema de la Sagrada Familia de Gaudí, ustedes saben que Marín fue invitado por la junta de arquitectos y junta teológica, a presentar propuesta para la fachada principal, que nunca se ha hecho, última etapa que va a durar 10 años, junto con otros dos artistas internacionales, Miguel Barceló, Neoexpresionista español y Cristina Iglesias, escultora también española. ¡Ojalá que ganes Javier!
En la Galería Espacio Mínimo, que lleva más de 30 años trabajando el arte contemporáneo y todos esos años de conocerlos, son un dúo los directores, les he dicho siempre “los Espacios”, así que ya ni me acuerdo de sus nombres. Pues uno de los Espacios estaba ahí recibiendo, lejos del mundanal ruido representado por Javier Marín, el silencio sublime de Martí Cormand, barcelonés que vive en Nueva York, con dibujos que parecen fotografías y pequeñas joyas de fotografías a colores, sutiles, especiales, bien museografiadas. Me encantó la muestra y más ver a uno de los Espacios con súper look y muy guapo.
Otras galerías más que me gustaron, en Juan Silio, con Carlos Irijalba, de Pamplona, “Love that Bird”, obras en aluminio, minimal, preciosas esculturas a pared a penas, y en galería Silvestre, Salvador Cidras, “El gesto prestado”, tapices ligeros de trazo abierto en colores pálidos. Estoy feliz, en mi ambiente. No extraño a los perros.































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