La petite mort de Gabriel de la Mora, erotismo y muerte en el Museo Jumex


Nunca sabremos el día y la hora de la muerte del artista 

Ya que estamos hablando de la Semana del Arte, qué suerte tuve de que llegué, el último día, a la exhibición en el Museo Jumex, de Gabriel de la Mora, artista sensible, sobre todo, conectado con la muerte como buen mexicano. El artista encuentra propósito a cosas que están abandonadas, que no tienen vida, por ejemplo, las alas de mariposas, o los cabellos de su hermana y de su padre muerto…se mantienen vivos a través, no solo de la memoria, sino de su trabajo. Muerte simbólica o física. Exposición bonita y sentimental, trabajo de arte conceptual, sin ser rebuscado, es decir, se entiende. El peso del artista, obra espectacular en losas blancas, sólida pero sencilla, el peso de su cuerpo real en cada una de las losas para hacer un autorretrato, a través de pequeñas craqueladuras; o la exploración de su propia historia y de su familia, según el libro que escribió el padre -mismo que no sabía que iba a ser sacerdote- Gabriel lo descubre cuando muere el padre a los 25 años, edad en la que le hace el retrato. Todo muy alegórico. 





Otra parte de la obra que nos encantó, las piezas quemadas, de calor. Como exponer los materiales al tiempo, a la intemperie, a la lluvia, al fuego, cosa que no puede controlar el artista. Resultado inesperado y hermoso. Por otro lado, el trabajo con la obsidiana nos indica el interés de De la Mora por los materiales – la andesita también, usada por los aztecas- que son portadores de contenido: las suelas de zapatos, los cascarones de huevos, los pelos…En fin, la conexión con la muerte, presente en la mayoría de las obras y en el título de la muestra: La Petite Mort. Y precisamente La Petite Mort tiene que ver con erotismo, el placer sensual, el orgasmo. 



Gabriel de la Mora fue artista de la galeria ninamenocal, yo diría descubierto por mí. Viajamos a ferias en el extranjero y nos quisimos bien. Ahora que lo vi en Jumex, firmaba catálogos y conversaba con espectadores, le dio gran gusto saludarme, y a mí, felicidades querido amigo por este trabajo fantástico, tus techos, paredes, libros, posters arrancados, borraduras, vacíos, cuadros falsos, telas raspadas, en fin, inventos, surrealismo. Me encantaron los pequeños oleos erosionados y consolidados sobre tela, los esmaltes erosionados y el oro falso erosionado sobre madera. 





  





Qué decir de los 179,000 cerillos encendidos pegados sobre cartulina, papeles quemados, banderitas post-it, cubreobjetos de cristal para microscopio, tela removida de bocina de estéreo…cuánta imaginación. Quizás lo que más me asombró fue la sangre del artista O+ sobre papel. Resulta que un 18 de febrero (día de cumpleaños de Joel mi esposo y de Juan Beckmann Vidal) de 2009, Gabriel de la Mora fue a que le leyeran las cartas, quería saber la fecha y causas de su muerte. Esto explicó: El resultado fue escrito por un vidente con una plumilla y con mi propia sangre (O+) en un papel en blanco, el cual se dobló 4 veces y me fue entregado. Nadie más que el vidente conocerá esa información. Coloqué el papel en un capelo de acrílico transparente, el cual nunca deberá abrirse, aun, después de mi propia muerte. La obra es un texto que tan sólo fue escrito, pero jamás deberá ser leído.




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