IX: La Habana y Soroa. Malanga en San Cristóbal, Carlos sonriente como siempre
Jardín Botánico Orquideario de Soroa, preciosidad de árbol que mandó Cristóbal Colón, Malévolo, Asesino y Bueno
El restaurante San Cristóbal en La Habana está en San Rafael e/ Lealtad y Campanario. Ahí fue a comer el presidente Obama con Michèlle y sus hijas en su viaje a Cuba, ahí he llevado a coleccionistas de Estados Unidos, Europa y México en los famosos “ninart-havana tours”. No es caro, está lleno de relojes antiguos, fotografías de gente famosa y de santos de la religión yoruba. Y Carlos, el dueño, es un encanto, grande y alto, con voz sonora y sonriendo como siempre, lindo personaje. Con mandil impoluto, blanco. Siempre nos manda charola de botanas. Tantas veces ahí con mis grupos, tantas competencias, la mejor vestida, ganaba Paola Chedraui, y el más simpático, claro, Antonio Suárez. Mientras que Clemente Serna escribía cartitas de amor a La Chacha, tú eres la más bonita, decía una que pude interceptar. Pescado a la plancha y mi puré de Malanga. Ay, cómo extraño la malanga, ahora que no estoy en Cuba.
Malanga, papa china o taro, es un tubérculo subterráneo, alimento tropical rico en vitaminas y minerales, muy bueno para el estómago, sobre todo, estómago nervioso. Se cocina y se hace el puré con mantequilla y caldo de res o de pollo. Riquísimo, con aceite de oliva sobre el puré. Y es lo mejor para la salud. Mientras estuve en La Habana en diciembre pasado, comí malanga todos los días.
Ahora al campo, yo leyendo en el coche Morir en la Arena, del cubano Premio Princesa de Asturias, Leonardo Padura. Por el camino compramos barra de guayaba y queso fresco, riquísimo. El Jardín Botánico Orquideario Soroa, único de su tipo en Cuba, dedicado fundamentalmente al cultivo de las orquídeas. Se construyó entre 1943 y 1942 por el Dr. Tomás Felipe Camacho, abogado de Islas Canarias y después esa colina se convirtió en Rancho Pilila, en honor a su hija menor que murió a los 21 años. Cuando murió su esposa, el Dr. Camacho decidió cultivar flores, en especial, las orquídeas que eran las favoritas de la mujer. En 1961 muere el Doctor, el jardín pasó a ser Patrimonio Nacional, además de centro de investigación. Tomé muchas fotos y las mandé a Esther Pliego de Salinas, dueña del Jardín Botánico de Acapulco, uno de los más importantes del mundo.
Según Esther, quien estuvo en el de Soroa, Cuba, ahí hace algunos años, estaba hecho un desastre, pero “ya veo que ha mejorado muchísimo y me da tanto gusto, ¡gracias por enviarme las fotos! Especialmente la del árbol, dice Hugo que lo ha de haber llevado Cristóbal Colón.” Me reí mucho sobre el comentario de esa preciosidad de árbol.
Se me olvidaron los nombres de las plantas y árboles, pero puedo preguntar a Esther. Día claro muy lindo y las orquídeas divinas, recordé mucho a Papi en su jardín de Lomas Altas, hablando con las orquídeas. De ahí a Las Terrazas, desarrollo turístico a orillas del río San Juan, en Artemisa, parte occidental de Cuba. Seguí leyendo, no me bajé del coche. Pero lo poco que ví, lindísimo, con cascada y todo, un proyecto de Osmany Cienfuegos, “al que Fidel tiró para el monte”, comentó el chofer Juan Carlos. Osmany era el hermano mayor del mártir Camilo Cienfuegos, asesinado en 1959 por el Malévolo, porque Camilo no era comunista y el pueblo cubano lo adoraba. Recordemos que Fidel el Malévolo, El Ché asesino y Camilo el bueno fueron los principales líderes guerrilleros en la Revolución cubana de 1959.
La tarde terminó con Juan Carlos contándome de la santería, él es o fue Babalawo, sumo sacerdote de la religión Yoruba y la tradición de Ifá, conocido como “el padre de los secretos”.



















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