Los Danieles Aguila coleccionistas y artistas

 

Daylene Rodríguez entre bailarines, monjas y ancianos 

Hoy domingo 11, día de sol en Acapulco, Guerrero, me entero que Trompoloco pide al gobierno cubano que “haga un acuerdo, antes de que sea demasiado tarde”. Los acuerdos con los Estados Unidos nunca han sido buenos, pero bueno… Antes Venezuela suplía el petróleo a la isla. Aunque con tanto apagón, seguro que Malévolo II se lo robaba. Creo que a mi isla le espera el peor de los caos. Al mismo tiempo Trompoloco amenaza a Colombia, México, que es su aliado, y Groenlandia, aliado de la OTAN, Dinamarca. Esta es la llamada “Don-roe Doctrine”, misma que pronto hundirá al Imperio. Así las cosas en este mundo al revés. Último día en Acapulco, lo extrañaré muchísimo. Hasta pronto. 

Regreso a las narraciones de La Habana, viaje que hice en diciembre del 2025, antes de Navidad. Un día fuimos a casa de Daniel Aguila, coleccionista espectacular, arte cubano. Especialmente Roberto Fabelo y Pedro Pablo Oliva, dos grandes, grandes. Fabelo mezcla criaturas fantásticas, animales antropomórficos y seres humanos; Pedro Pablo, igual de surrealista y mágico que Fabelo, es Premio Nacional de Artes Plásticas 2006. En esa casa del coleccionista todo el mundo se llama Daniel, él, su hijo, que ya se me olvidó a qué se dedica, y su hija artista fantástica Daniela Aguila, contemporánea. 



Antes de hablar de Daniela, digo que en casa de Daniel me asombraron obras de Mariano, Portocarrero, Antonia Eiriz, maestros del arte cubano moderno y de Arturo Cuenca, maravilloso cuadro, también de los contemporáneos Tomás Esson, Flavio Garciandía, Sandra Ramos, José Bedia, Gustavo Pérez Monzón, Ricardo Rodríguez Brey, Consuelo Castañeda (la obra era mía, custodiada por Waldo Collazo, no sé cómo fue a dar a esas paredes), en fin, TODOS. Tomamos rico café, y entramos en otra galería que Daniel tiene en el jardín, para ver la muestra de Daniela Aguila. Mujeres africanas vestidas de amarillo; hombre fuerte armado, negro; desayuno en el jardín estilo Renoir contemporáneo; mujeres africanas con círculos. Iluminada su obra, puntillista, sensual, sugerente, africana, contemporánea, tropical. Yo gozando mi sombrero, regalo de Hilda Flores. 

 









De ahí al ISA, pasando por San Alejandro. El Instituto Superior de Arte, ISA, fue fundado en 1978, con facultades de música, danza, arte teatral, artes visuales… Las edificaciones modernas, orgánicas, con mezcla criolla, se construyeron entre 1960 y 1965 por los arquitectos Ricardo Porro, cubano, a quien conocí y siempre visité en París mientras vivía, y los italianos Gottardi y Garatti. Lo interesante es que están en los campos de golf del antiguo Country Club, elitista y muy lujoso, del ahora barrio de Cubanacán, cerca de mi casa de infancia. Recuerdo ir a recoger a Mami al Country, y sus cuentos de que ahí pasó los primeros días de luna de miel, encerrada en un cuarto del segundo piso, con Papi y feliz. 



San Alejandro es la Academia Nacional de Bellas Artes San Alejandro, la más antigua de su tipo en Hispanoamérica (fundada en 1818), pilar de la cultura visual y dedicada a formar a artistas cubanos de renombre, José Martí (organizador de la guerra de Independencia, murió en combate), Rita Longa, la famosa escultora y Roberto Fabelo, mencionado arriba. Todos los demás artistas que conozco, han pasado por ahí. 

En el ISA visitamos a Daylene Rodríguez, fotógrafa. También buenísima y linda persona, su hija bailarina muy retratada en piezas de gran formato, onírica: además, tema de la bisabuela en España, que fue a buscar la casa ancestral, la encontró en algún pueblito perdido. Otro argumento es la historia de ancianas y ancianos cuidados por monjas. Obras poderosas expresivas, enormes rostros llenos de arrugas, sabiduría, aventuras, vida, y queriéndome decir algo, algún misterio, mientras contemplan la muerte. Felicidades Daylene por tu maravilloso trabajo.
 







Comentarios

Entradas más populares de este blog

Semana de Arte, Museo Jumex, felicidades Eugenio López Alonso

Adiós a mi palacio de la Roma, tantas vivencias, tanto te extrañaré, dedicado a las y los artistas que aquí exhibieron

80 años de Juan Francisco Beckmann Vidal en Tequila, Jalisco, dedicado a Juan Beckmann y Doris Legorreta de Beckmann