Perdí el vuelo en Amsterdam, aeropuerto de Estambul, el más grande del mundo
Los gatos son reyes de la calle
Muchas gracias a todas y todos por leerme, de verdad que eso me da el empujón que necesito para seguir narrando pensamientos, comentarios sobre arte, aventuras y experiencias. Resulta que estaba contando la estadía en París con Alina mi hija, de marzo pasado (2026), pero aquí y ahora ya estoy en Estambul, Turquía, así que pienso dejar atrás Paris. Mejor el presente. Un viaje de Ciudad de México a Amsterdam para seguir a Estambul. Pero perdí la conexión. La verdad que no vuelvo a viajar sola en lo que me queda de vida. Pensé que las maletas irían directamente a Estambul, cuando entendí que no, que tenía que recogerlas en Amsterdam y hacer el transfer, pues perdí el vuelo. Mil euros después y en clase economy pude viajar esa noche del 6 de agosto a las 11 pm. Me tocó un turco al lado, Dogan, en la última fila hasta atrás de Turkish Airlines, línea aérea que resultó ser muy buena, rica comida y estupendo servicio. Conversé con Dogan, empresario que fabrica llantas, le conté que la artista mexicana Betsabeé Romero trabaja magia con sus migrantes de oro en las llantas.
El aeropuerto de Estambul es el mayor del mundo, diseño de arquitecto británico con capacidad de 150 millones de pasajeros al año, verdaderamente impactante, como que cabe toda una ciudad dentro. Pensé en nuestro pobre Benito Juárez, aeropuerto de la Ciudad de México. A las 4:30 am por fin llegué al departamento de mi querida amiga turca, Sevil Sert, fotógrafa de moda y publicitaria, además galerista de arte contemporáneo. La conocí hace muchos años en Art Basel Miami, desde entonces muy cercana. Ya había venido a visitarla a Estambul 15 años atrás. Adoro esta ciudad de Dios, donde los gatos son reyes de la calle, el sonido de los rezos a Alá y las mezquitas me cubren de espirito, la gente, los turcos, de una verdadera amabilidad.
Amanecí a las 11 am, desayuno riquísimo donde recomendó Emre, el “Ricardo” de Sevil Sert, en Yigit Sofram Gözieme ve Kahvaltí, de ahí caminamos a casa de cambio, calles sucias con muchas, muchas colillas de cigarros, gatos, y farmacias Eczane. A casa oyendo Mozart en la sala, tequila. Pasó el día muy rápido, ahora salimos a cenar al mejor restaurante de Estambul, luego apunto el nombre. Ahí hablamos con vecino de mesa, un joyero. Calamar rico y betabel como en chips, deshidratado. A caminar después al Bósforo.
Dormí 10 horas, desayuno asqueroso en restaurante terraza de al lado. Llegamos tarde al Bus Tour, así que por nuestra cuenta Aya Sofía con entrada en teléfono.
Santa Sofía (en turco: Ayasofya, en griego: Ágia Sofía, "Sagrada Sabiduría”) gran y famosa obra de arte. empezó como iglesia cristiana en el año 537, pasó a ser mezquita en 1453, luego museo un tiempo, hoy otra vez mezquita.
Al Topkapi Palace no pudimos entrar por llegar tarde (por comer porquería al lado de casa), maíz en mazorca en la Plaza de Sultanahmet (antiguo Hipódromo de Constantinopla), cuánta historia. Ahí el Obelisco de Teodosio, egipcio de granito rojo tallado en el siglo XV a. C. para el faraón Tutmosis III en el Templo de Karnak, Luxor. Fue transportado y re-erigido en el Hipódromo de Constantinopla por el emperador romano Teodosio I en el año 390 d. C. La Columna de la Serpiente de bronce de la Antigua Grecia creada en el siglo V a. C. (año 479 a. C.). Se erigió originalmente en el Santuario de Apolo en Delfos para conmemorar la victoria de las ciudades-estado griegas sobre el Imperio persa en la Batalla de Platea. Trasladada a Constantinopla por orden del emperador Constantino I el Grande en el año 324 d. C. El Obelisco de Constantino con altura 32 metros de altura, construido con bloques de piedra.










































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