Amigos, familia y cena de Navidad en la Ciudad de México
Año Nuevo en Acapulco con Liliana y las queridas Regias
La vida en esta ciudad maravillosa, a la que amo, sigue. Con flores y plantas, árboles que me acompañan en las caminatas de cada día, mis perros el recuperado Colmillo, y la nueva y traviesa Isis de año y medio. Me la encontré un día en El Palacio de Hierro de Polanco, con un letrero que decía “adóptame”. Voy a las comidas en Cuervo con nuestro querido Juan Beckmann, Juan Domingo Beckmann el brillante heredero, Lupe y Fito del Valle, Pepita Serrano, Ana Luisa y Claudio Landucci, Chacha Serna, Joel Rocha mi esposo. En casa de Carolina es la cena de Navidad 2025, decoración perfecta, mesa impecable con velas que, por hermosas, no quiso ella prender. Alguna vez estudió en el Culinary Institute de Nueva York, se imaginarán qué pavo y qué relleno. Brindamos en familia y con el servicio, solo faltaron los inglesitos, Alina, Chris, Teo y Andrés. Y a abrir los regalos. Poco después me fui a Acapulco, tesoro de bahía, mar y playa, tan cerca de esta ciudad y de mi corazón. Año Nuevo con las amigas regias, adoradas.
Culebras entre las olas, aviones de papel sobre las nubes, castillos en la arena, hedonistas al sol entre olas, avioncito revoloteando por el Revolcadero. En Las Brisas, Cordelia Cortés me hizo un video mientras bailaba. Me encantó y lo he reenviado en redes. Nos moríamos de la risa. Llegaron a casa de Liliana Melo de Sada, Maye Rangel, Maya Pérez Maldonado y Cata Farias, al día siguiente ya estábamos en Lomas del Márquez, restaurante Sirena en la arena, que abría el hijo de Susana Palazuelos, Lalo. Bajamos y bajamos entre palmas hasta el mar. Precioso lugar, Lalo se trajo la arena de una propiedad donde hacen bodas. 4000 pesos la comida y una botella de champagne que compré.
Esa mañana caminé por Diamante con Maya, una hora, nos metimos al mar riquísimo. Divina la playa con “piscinas” que hace el mar en la arena. Uno volando en avioncito con vela, tres tirados con olas al sol, perros muchos jugueteando y yo súper feliz.
Otro día. Fui a caminar con Maya, me tomó fotos, estoy viejísima, llena de pellejos. En la noche vinieron a cenar Chacha y Luisa Serna, muy agradable, me puse blusita de la costurera de al lado de Estelita, la que quedó en su lugar que se llama Yat. La debo llevar a arreglar, para que no se vea el brasier de atrás. La mesa de Liliana preciosa, con mantel de playa, corales y estrellas de mar.
Último día del año, todas o casi todas fuimos al mar, a despedir el 2025, en las olas. Estuvo divino, las marejadas un confort inimaginable, pacífico, tropical, piscinas tibias en la arena.
Comimos bien, yo poco. Siesta larga. A las 8 p.m. maquillaje y peinado (antes me puse los moños). Muy guapa en vestido amarillo con flores negras y shawl amarillo, aretes de Daniel Espinosa y la cruz de brillantes que me regaló Papaonso, y que ahora tiene piedras azules. Sandalias Camper que me ofreció Taiyana.
Muy linda la noche, mesa larga en casa Karibú de abajo, sobre arena. Me senté al lado de Ginger y Liliana, al otro lado una chiquilla de 14 años llamada Sofía, sin conversación alguna, lo único que hizo fue atracarse de caviar. Yo comí riquísimo, papa hervida con caviar y crema agria, zapatera jugosa, cerdo con una papa chica y de postre, durazno curtido en almíbar. Bailé mucho con Felipe, que estaba borracho, después caminé tres veces alrededor de las dos casas, subiendo por la entrada de Karibú a Kalypso. Me dormí tarde, como a las 2 a.m.



























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