Muy difícil la partida de Marusa Gutiérrez de Suárez

Vivencias y aventuras extraordinarias, amiga imprescindible 

Marusa Gutiérrez de Suárez era Marusa, Marusita, la amiga imprescindible, la que me hacía sentir que yo era la más cercana, la más querida, la más necesitada. En realidad yo la necesitaba a ella, era como mi guía, modelo a seguir, tabla de seguridad. Mi amiga del alma. Que si las botas gris y negro de Christian Dior, me las trajo de un viaje que hizo con Fernanda su hija. De mi talla, de mi gusto. El bolso gris, otra vez. Siempre presente en mi mesa, yo en la de ella. Y me decía la verdad, aunque me doliera. Nina, no tenías que haber firmado esa carta, se trata de amigos cercanos. Así me dijo esa vez que me equivoqué, y me sentí muy mal. Marusa pensaba que la amistad era sagrada. Se preocupó y quiso mucho a sus amigas, las cuidó y consintió a cada una, y nos hizo pensar a todas lo especiales que éramos. 

 

Muchas celebramos con ella su cumpleaños, en el Club de Golf Chapultepec, en casa de Fernanda, en el jardín de la casa acogedora ---Su nieto preferido, Toño Guerra, claro. Él la adoró. Las nietas Marusa y Fernanda también preciosas y pendientes de ella, muchas veces las vi en la terraza que todos conocemos. No es grande su hogar en Corregidores, Lomas Virreyes, estilo campestre, fotos de Toño con el Rey de España, la mesa lateral con cientos de cajitas de plata, el comedor amarillo con rosas amarillas en la mesa, rosetones de plata y piezas de vajilla antigua a pared, el biombo, el espejo, ventanal lleno de plantas. Ahora el espacio sin ella. ¿Dónde estás Marusita? ¿Y qué hago yo?, me veo perdida. 



 





El día que llegué de La Habana, Cuba, ese 20 de diciembre de 2025, me entero de que te fuiste. No me despedí, estoy confundida. La última vez que te vi fue en casa de la Beba Quijano, en la comida de fin de año de clase de Geopolitica. Me senté junto a ti, estabas muy bien arreglada como siempre, no hablaste mucho, quizás cansada. Creo llevaste el pavo. 


Joel y yo conocimos a Marusa en 1971 por ahí, cuando fuimos con Toño Cue y Mercedes Sánchez Navarro a Oaxaca, tambien iba mi cuñada María Luisa Rocha. Antonio Suárez pretendía a Marusa, aún no se casaban, él andaba en traje gabardina con corbata. Estaba Gerardo Gutiérrez, hermano de Marusa, anfitrión y a cargo de negocios de familia, un ingenio y embotelladora o distribuidora de Pepsi-Cola. Saludamos a otro hermano, más joven, casado con chica de Monterrey, Nuevo León. Desde entonces la amistad. 

Años después fuimos a la boda de Fernanda Suárez y Antonio Guerra en el Templo de Santo Domingo de Guzmán, de arquitectura barroca novohispana, joya como ninguna. Preciosa boda, salvo el padre malo Marcial Maciel con pelo pintado color naranja, pero es lo de menos, la ceremonia hermosa, con Cristina Ruiz de Velasco de dama principal. 

Otra vez Marusa viajó a La Habana conmigo a alguna Bienal. Vimos el cuadro de gran formato de un bosque blanco de encaje, obra de la cubana Ariamna Contino. Nos dijeron que no estaba a la venta a coleccionistas individuales, solo a instituciones. Con seguridad Marusita dijo, “venimos del Museo Jumex de la Ciudad de Mexico”, la fantástica obra está en la sala de Fernanda su hija. Regresamos a Cuba juntas de nueva, tour inolvidable con ella y Toño Suárez, Mercedes y Prudencio López, la Chacha y Clemente Serna, Manolo Arango, Joel Rocha mi esposo, Paola y Toño Chedraui, Cristina y Romárico Arroyo, Lety Candiani…todos en mi corazón y Gracias a Dios que en mi camino. ¡Hasta pronto Marusa!


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