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Olas que llevaron hasta la locura, concierto de flauta Beethoven Novena, dedicado a Fabricio otra vez

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Hay cangrejos, conchas y sobretodo gaviotas blancas sobre árboles en la Laguna Desde el mes de julio he estado viajando al mar, tanto añoro París y Berlín que con la COVID se convierten en arenas de la Riviera Diamante, azules Cerúleo, Zafiro y Egeo del Pacífico, arbustos de Las Brisas. Pasión de olas que llevaron hasta la locura, nostalgia de la infancia en el Atlántico. Oigo música, a veces Pedro Infante y otras sinfonías de Mahler; escribo y corrijo blogs, me pongo sábila en el pelo, cremas de Sisley en la cara, saco vajillas de porcelana y copas de cristal para la comida. Veo series de política en Netflix y cuando ya no se qué hacer vuelvo al Océano donde todo tiene sentido.  Viajes inolvidables con Esther y Hugo, Joel y Emilio. O sola yo al Revolcadero con mar, montes y cielo, uno en otro como olas que confunden realidad con magia, cómo estrellas que escriben en el pálido firmamento.  Sin embargo la ansiedad me embarga, ni la poesía ni la música pueden evitarlo, me pico ...

Todo el mundo quería aparecer como CUIC en las páginas Snobíssimas, dedicado a Nicolás Sánchez Osorio e.p.d. y a Fabricio M. Do Canto

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Emilia gritó “pendeja” y soltó la bofetada, Beethoven refiere a “granja de remolachas”, el Lanzamiento único en las Lomas  Otra vez con los tenis puestos, algo de bronceador en la nariz y los anteojos oscuros que me regaló Hugo. Hace años que no subo por aquí, vamos, vamos, recuerda las tantas veces hace 50 años, cuando eras joven y libre. Tus padres no te dejaban trabajar, qué miedo que ella sea independiente, decían. Yo bajaba por el Paseo de Lomas Altas y subía a Reforma. De aventón llegaba a El Heraldo de México. Escribía Snobíssimo, formaba planas de Sociales como nunca se habían visto ni en México ni en América Latina, sin reglas duras, todo era frescor y avanzada más allá del Woman’s Wear Daily . Fui yo, con Nicolás Sánchez Osorio, quien introdujo a los Cuics y sus travesuras, todo el mundo de esa clase quería ser un Cuic . Hoy con nostalgia en el aura me vuelvo a mirar. Dedico este texto a Nicolás e. p. d.  Ahora subo hacia el palacete que era Lomas Altas 178, al l...

La libreta de los errores, dedicado a mi hermano Luis Menocal III

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  Raúl Cañibano I. Cara de Culo  Nací en La Habana, Cuba, un domingo 7 de octubre a mediados del siglo XX, S undays child is full of grace , había escrito mi mamá en el libro azul cielo “Your Child Year by Year”. Ella me puso “cara de fondillo” porque era una bebita con “buche” en el cachete, es decir, los tenía rellenos. “Fondillo” en Cuba no es demasiado fuerte, se traduce como el “culo” mexicano, entonces mami se reía de mí, jijiji.  Por las fotos veo que mi moisés era elegantísimo con tira bordada, lazo grande de tafeta y cubriendo todo tela de tul.  Según el certificado de nacimiento mis nombre son Alina Carlota que refieren a mi mamá Alina Johnson y al tío Charles Aguilera quien la tenía como hija, él y Tía Giguita no pudieron tener los propios. Tan unidos eran que los tíos vivían al lado de nuestra casa en el suburbio Country Club, no dentro del club en sí, sino que era el barrio. Se comunicaban por la reja del jardín y me mandaban a desayunar en cama con ell...

El mar no acaba nunca de regresar, apenas lo has mirado ya se ha ido, dedicado a Emilio Portugal Rocha

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Sus montañas saladas se alejan, pero vuelven. El gato o la gata color miel bajo la mesa del desayuno. El mismo tono, piso, sillas, bar, mesa de apoyo. Murmullo de mar, olas furiosas. La gata es muy fina. Come con cuidado las verduritas de mi omelette, las separa. Al final limpia el plato. Me la quiero llevar a México, No dice Emilio, su misión es perseguir Tlacuaches aquí. Jamás me han gustado los gatos, aunque esta es tranquila. Me encanta. La veré cuando regrese en dos semanas.  Estoy bronceada como nunca, ahora sí me veo “cubana”. Feliz con la vitamina D, lo mejor para combatir Covid. ¡Qué año este! El 2020 de pandemia, viruela, como quieran llamarle. Estoy oyendo la sinfonía número cinco de Beethoven, música del cielo, alta en sonido pero se va desarrollando en curvas, marea, ondas, oleajes. Vuelvo al mar. Juan Domingo Argüelles de Chetumal,  el mar siempre regresa, sus montañas saladas se alejan, pero vuelven. Abren las cicatrices de arena; rebosan de infinito los ojos ...

Ya no hables, abuela, cállate. Un gran Rolex de oro, dedicado a mis nietos que me acompañaron al mar.

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Playa de cuervos, en el desayuno se juntan  II  El mar no acaba nunca de regresar;  apenas lo has mirado ya se ha ido;  apenas lo has perdido y ya te encuentra     Juan Domingo Arguelles  Chetumal 1958    Un señor arreglaba jardineras, Señorita, señorita, discúlpeme, no puede tomar fotos ¿por qué? es una embajada. De Corea. ¿Corea del norte? No, del Sur. Ah bueno, entonces estamos bien. Es una construcción grande que da a la barranca. Otra con la entrada abierta, ¿aquí se vende algo? No. ¿ Ni muebles? No. Hay un enrejado abierto. No.  Esta es de un ingeniero que se llama Nacho Pohls, viven 4 personas en Monte Ararat, la mansión Art Nouveau más que espléndida. De una rama se tira el pajarillo. Después de las enormes mansiones hay casitas en el último tramo de Parque Vía Reforma hacia Santa Fé. Cruzo Reforma y hay una tienda, Luxury Outlet , vamos a ver. Vestidos y falda Dolce Gabana y zapatos Sergio Rossi, una silla de bejuco azul-verd...

Viaje inolvidable al mar, un noble en el Caribe me embruja, dedicado a Waldo Collazo, amigo querido de Eusebio

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Dale un beso en la frente de mi parte, “no subir esto a internet, la gente burla de mí…”   De la noche a la mañana acepto la invitación, las oportunidades se dan una vez, se aprovechan o no. Empaco rápido en una maleta chica de mano. Gorra y sombrero para protección contra el sol. Adelante. Llego a la cita. Saludo a mi anfitrión en su oficina, su sonrisa me ofrece confort. Subimos muchas escaleras, en la azotea espera el helicóptero. Caray, no había trepado a uno desde épocas de la campaña del candidato único Miguel de la Madrid en 1982, no, perdón, abordamos Joel y yo en Palm Beach para tomar otro avión que nos llevó a República Dominicana, pero es otra historia. Ahora la Ciudad de México es tan grande como el Valle, colinas, montes y pinos verdes, mapa y cartografía. Llegamos a Toluca y de ahí en jet XA-AZT al grandioso aeropuerto de Acapulco, vacío. Nos recoge una camioneta blanca con aire acondicionado y a la casa Shangri La en Las Brisas, todo en hora y media. Recibe Esther. U...