VIII. La Habana. A bailar frente al mar, brisa y olor a olas, Antonio Espinoso Fruto, impactante
Felicidades galería La Acacia y Humberto Díaz, arte fuera de serie
Comer al restaurante Nao, nuevo y caro, que se decía Cocina-Fusion, whatever that means. Nos peleamos con el mesero y luego con el administrador por un puré de malangas. Seguimos a Doña Eutimia de siempre, por Plaza de la Catedral, el mejor de comida cubana. Bistec de cerdo, arroz y frijoles. Luego a la tienda en la plaza donde hay joyas de Jorge Gil, que trabaja el titanio como un rey. Me miró un anillo divino, con zirconia redonda, grande. No sé cómo lo dejé ahí, lo abandoné. Hoy sigo pensando en él. A casa, me cayeron mal los frijoles. Salí a caminar por Miramar, terminé bailando rico frente al mar, baila y baila, no te detengas. Feliz. Las cosas más sencillas, brisa, mar, música, baile. Después no pude dormir por los frijoles.
Llegamos al salón de belleza, no nos atendieron y eso que queríamos comprar una peluca de 250 dólares. Nos fuimos a la galería La Acacia, que desde 1981 forma parte de la historia del arte cubano con piezas de Portocarrero, Wifredo Lam, Mariano Rodríguez, Mario Carreño. Hace 40 años compré ahí a los modernos Amelia Peláez, Armando Menocal y Ponce de León. ¡Tantos años de viajar a mi isla! Esta vez vi pinturas contemporáneas preciosas de Frank Martínez, del trópico dentro de la nieve; obras del conceptual Yornel Martínez; el mar impactante, tríptico de Antonio Espinosa Fruto en dibujo, que de verdad parecía fotografía. No pude quitarle los ojos de encima. Otras muchas obras con lápices. Lápices y más lápices. Se trató de un diálogo entre artistas colombianos y cubanos. Paisajes magníficos de Glenda Salazar y de Frank Mújica, los de gran formato. Y de
José Vincench, abstractos geométricos en blanco y negro, muy sugerentes. Felicidades a las curadoras Viviana Vázquez, Karina del Río, Melissa Rey y Anaixa García. Con poco presupuesto se hace una muestra monumental.
Ahora a ver a Humbertico Díaz, artista conceptual de mi galería desde hace años y querido amigo. Creo que, en el barrio de El Cerro, residencial de moda en el siglo XIX. ¿Se acuerdan del Tsunami hecho en ladrillos que llevamos alguna vez a la feria Balelatina en Basel? Pues de Humberto Díaz, coleccionado por los museos del mundo y grandes coleccionistas internacionales. Me dio tanto gusto verlo y a su esposa Gaby, tienen una beba, y por lo menos 4 perros en casa. Nos ofrecieron pizza y vino tinto, solo probé el vino. Humberto con planes para agrandar su casa, que tiene bastante terreno y matas, además decorada con muebles del diseñador cubano Gonzalo Córdoba (1926-2020), uno de los más influyentes del siglo XX.
Recorrimos las piezas emblemáticas de Humberto Díaz, colas interminables de La Habana (fotografía), tsunami de ladrillos, laberinto dentro de ladrillos (dibujos), sillas entrelazadas, pala y árbol, las casas verdes del Vedado y sombra (esculturas), además de la serie de imágenes de monumentos envueltos.
Seguimos a buscar a Glenda León, artista cubana reconocida internacionalmente, para almorzar en Los Antojos, en Callejón de Espada, e/ Cuarteles y Chacón, ahora muy de moda. Lo han agrandado, está precioso en colores vibrantes. Se ve que se hicieron ricos.





























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