IV: La Habana Manos y arena, cocodrilos y rieles de tren, Arles de Río, Yohy Suárez

Invitación a la meditación, lo interno, momentos de los años 40s y 50s 

La siempre Habana, mágica, encantadora y misteriosa. Este día decembrino, todavía del 2025, decidí visitar artistas, los que viven y trabajan en Cuba. Fui a dar al Apartamento, galería que ha tenido éxito merecido por el buen trabajo, en la Isla y en España. Era el Penthouse, pero Laura y yo decidimos subir las escaleras, no vaya a ser la de malas y nos toque el apagón tan temido. Y si nos toca, ahí nos quedamos encerradas y sofocadas en el elevador. Arles del Río nos estaba esperando arriba, un artista alto, con su gorra negra y anteojos negros. Trabaja con las manos y arena de playas cubanas, busca profundidad y color, reclama un abstracto minimalista, sobrio, muy hermoso. 

 

 

Gran formato en beiges. Todo empezó cuando Arles hizo una playita en pleno malecón, con arena, claro, sombrilla y butaca, era en 2015, Bienal de La Habana. Desde entonces está enamorado de nuestra arena, su fragilidad, su formación desde años de erosión del mar sobre rocas…Rostros sin rostros, cuerpos sin cuerpo, y al final, una mecedora en arena donde la persona invisible se realiza, mira fascinado el video en la playa. Además, Arles del Río es filósofo, lo que nos dice en sus cuadros y esculturas de arena es NADA, una invitación a la meditación y mirar hacia adentro. 



Yohy Suárez, artista joven, cuando era niño tuvo un profesor llamado Ulises, que en su casa tenía una piscina con cocodrilo, su mascota en Guanabo, playa de arenas blancas a 27 km, al este de La Habana. Un día el cocodrilo se desayunó el dedo de su amo. Por eso el tema del cocodrilo en sus dibujos que hace con café cubano. Yohy se crió entre la playa de Guanabo y casa de su abuelo, frente al Capitolio Nacional, en La Habana. Su abuela era censista del Capitolio, así que él jugaba en el Salón de los pasos perdidos. 




Luego se iba por las calles para ver los rieles de tranvías que había en La Habana, era chiquito y se hizo amigo de una señora que vivía en el edificio de su abuela, esta mujer mayor, que había vivido los años republicanos de los 40s y 50s, le contaba historias de la época. Quedaron grabadas en su psique, las luces, tranvías, elegancia, la cosa mística. Y cuando me hice artista me acordé de esas anécdotas y vivencias, por eso las locaciones son recurrentes en mi trabajo. Así en las piezas El Capitolio se convierte en la Central Capitolio, central de metro dentro del Capitolio. Personaje curioso y divertido Yohy Suárez.


Otras obras son teatros con muchos personajes, con los que Yohy cuenta historias. En 2017, después de graduarse de San Alejandro, institución artística más antigua de Cuba y Hispanoamérica, fundada en 1818, Yohy se lanzó a lo monocromático en dibujos. Sus materiales son pigmentos naturales, café, y color similar al café, carbón, carboncillo. 


Almorzamos con Reny Martínez, amigo de tantos años, historiador y crítico de arte. Sabe todo, desde que murió Eusebio Leal, Reny es mi apoyo, me cuenta sobre las mansiones de la ciudad, antes y después. Todo en Cuba es antes y después, antes del Malvado, por supuesto, y después del Malvado. ¡Qué triste que nos tocó! Reny también va a todos los eventos de arte, música, ballet y a las fiestas en embajadas extranjeras, admirado por quienes lo conocen. Con él a El Tablazo frente al Malecón, en 1ra e/ C y D, Vedado, comida cubana, siempre el puré de malanga y bistec de cerdo. Soy feliz en La Habana, con Laura, Polito y Juan Carlos, súper equipo.

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